Ponerse en un horario es una excelente manera de asegurarse de que las necesidades básicas de su ave estén cubiertas. Si bien su veterinario aviar puede tener recomendaciones específicas para su ave, aquí hay un esquema general de una buena rutina:
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Diariamente (o incluso con más frecuencia): Limpie los platos de comida y agua y vuelva a llenarlos; cambiar los papeles de la jaula. Lo más importante: Brinde atención e interacción, estando atento a los cambios en el comportamiento, la rutina o la apariencia.
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Semanalmente: Frote la jaula donde se hayan acumulado las heces. Gire los juguetes para variar, si su pájaro se siente cómodo con los cambios.
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Mensual: Uñas de los pies desafiladas; revise las alas en busca de nuevas plumas que necesiten ser recortadas. Revise los juguetes; reemplace las gastadas. Conozca la masa corporal: ¿su ave ha ganado o perdido peso o tono muscular? Friegue y desinfecte toda la jaula.
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Anualmente: programe un examen de “aves sanas” realizado por un veterinario aviar, que posiblemente incluya algunas pruebas de laboratorio de referencia.